jueves, 26 de marzo de 2020

Dueña de mi vida

Querido diario:
No sé cómo explicar todo lo que siento… El otro día viví uno de los peores episodios de la relación con Diego, no puedo más… Es un monstruo. Todo está cambiando, cada vez va todo a peor. ¿Qué ha pasado? Siento como que no conozco a la persona que tengo al lado.

El otro día íbamos Diego y yo paseando por la calle y nos encontramos con Pablo, un amigo mio de la infancia. Le saludé y cuando iba a pararme a hablar con él para preguntarle qué tal le iba todo Diego me pegó un tirón en el brazo y seguimos adelante. De repente me arrinconó en un callejón y me empezó a decir que a ver quién me creía que era saludando a otro chico, que estaba comportándome como una zorra y que él no quiere estar con una puta como yo. Incluso llegó a acusarme de haberle sido infiel con él… “¿Te has follado a este también?”. Empecé a llorar y me dijo que parara de hacerlo, que no le daba ninguna pena, que pena me tendría que dar él por aguantar todas las cosas que aguanta por mí.

Llegamos a su casa y me senté en el sofá del salón. Él se fue a la cocina a por una cerveza y cuando volvió se sentó en la otra punta del sofá sin siquiera mirarme. Le pedí que habláramos de lo que había pasado, que Pablo solo era un amigo de la infancia y que simplemente quería saber si todo le iba bien. Diego no respondía e insistí: Diego, por favor, di algo. De pronto se levantó del sofá y vi el odio en sus ojos. Me empezó a gritar: ¡Qué coño quieres que diga, eh! ¡Si eres una zorra que te vas follando a todo lo que se mueve! Rompió la cerveza contra la mesa del salón y me la puso en el cuello: Zoe, mi amor, ¿aún no te ha quedado claro que eres para mí? ¿Que tengo que ser yo el único que te toque, te mire o te folle? Si no quieres estar conmigo dímelo, pero te juro por mis muertos que no vas a estar con nadie más.
Yo no podía creermelo, no supe reaccionar. Tenía tanto miedo que no sabía qué decir, ni qué hacer. ¡Me estaba amenazando con una botella rota al cuello! ¿Qué ha pasado para que una historia tan bonita haya llegado a este punto tan horrible?

En ese momento Diego soltó la botella y se rompió al chocar contra el suelo. Se llevó las manos a la cabeza y empezó a llorar y a decir “¿pero qué he hecho? ¿qué he hecho?”. Se puso de rodillas en el suelo y se apoyó sobre mis piernas para seguir llorando. Al sentir su piel rozando la mía un escalofrío recorrió mi cuerpo. Me levanté de golpe y Diego me miraba desconcertado. “Perdóname, Zoe. Por favor, no sé qué me ha pasado. Por favor…”. En ese momento me di cuenta de que todos los sentimientos que tenía hacia él se esfumaron. No pude sentir lástima por él, más bien la sentía por mí. No tenía necesidad de estar aguantando un ataque tras otro de una persona así. Tengo dieciocho años, mi deber es disfrutar y ser dueña de mí misma, y me dí cuenta de que Diego me había quitado toda la autonomía respecto a mi vida. En ese momento no pude decir nada, sentía tal rechazo por él que no quise malgastar ni un segundo más de mi tiempo con ese monstruo. Me dirigí a la puerta y él se quedó unos segundos de rodillas en el suelo, pero finalmente me siguió. Cuando llegué a la puerta Diego me alcanzó y puso su mano sobre la puerta para que no pudiera salir. En sus manos tenía un pedazo de cristal y me lo puso en el pecho mientras me decía: “Sin mí no eres nadie, cariño… Si me dejas solo acabaré con mi vida, pero antes con la tuya”. En ese momento le di un rodillazo en la entrepierna y me fui corriendo. Grité pidiendo auxilio y en ese momento me crucé con Pablo. Me preguntó qué me pasaba y le pedí que por favor me llevara a su casa. Una vez allí le conté todo lo que había pasado con Diego y me dijo que íbamos a pedir ayuda.

Y así fue, me llevó a casa y al día siguiente me vino a buscar. Se había pasado toda la noche buscando entidades a las que acudir para pedir ayuda y me acompañó a una de ellas; Emakunde. Me ayudaron muchísimo en la gestión de la denuncia y en la superación de esta mala experiencia. Aún sigo en tratamiento psicológico, pero tengo el apoyo de mi familia y de mis amigos y amigas. Pablo me salvó la vida, me abrió los ojos y la puerta a una nueva vida. Por fin puedo decir que soy dueña de mi vida.


Resultado de imagen de fuerza emocional

lunes, 16 de marzo de 2020

Todo cambia

Querido diario:
No sé cómo explicar todo lo que siento… El otro día viví uno de los peores episodios de la relación con Diego, pero ahora estamos taaaaan bien. Es un encanto cuando quiere… Mira, te cuento:

El otro día íbamos Diego y yo paseando por la calle y nos encontramos con Pablo, un amigo mio de la infancia. Le saludé y cuando iba a pararme a hablar con él para preguntarle qué tal le iba todo Diego me pegó un tirón en el brazo y seguimos adelante. De repente me arrinconó en un callejón y me empezó a decir que a ver quién me creía que era saludando a otro chico, que estaba comportándome como una zorra y que él no quiere estar con una puta como yo. Incluso llegó a acusarme de haberle sido infiel con él… “¿Te has follado a este también?”. Empecé a llorar y me dijo que parara de hacerlo, que no le daba ninguna pena, que pena me tendría que dar él por aguantar todas las cosas que aguanta por mí.

Llegamos a su casa y me senté en el sofá del salón. Él se fue a la cocina a por una cerveza y cuando volvió se sentó en la otra punta del sofá sin siquiera mirarme. Le pedí que habláramos de lo que había pasado, que Pablo solo era un amigo de la infancia y que simplemente quería saber si todo le iba bien. Diego no respondía e insistí: Diego, por favor, di algo. De pronto se levantó del sofá y vi el odio en sus ojos. Me empezó a gritar: ¡Qué coño quieres que diga, eh! ¡Si eres una zorra que te vas follando a todo lo que se mueve! Rompió la cerveza contra la mesa del salón y me la puso en el cuello: Zoe, mi amor, ¿aún no te ha quedado claro que eres para mí? ¿Que tengo que ser yo el único que te toque, te mire o te folle? Si no quieres estar conmigo dímelo, pero te juro por mis muertos que no vas a estar con nadie más.
Yo no podía creérmelo, no supe reaccionar. Tenía tanto miedo que no sabía qué decir, ni qué hacer. ¡Me estaba amenazando con una botella rota al cuello! ¿Qué ha pasado para que una historia tan bonita haya llegado a este punto tan horrible?
En ese momento Diego soltó la botella y se rompió al chocar contra el suelo. Se llevó las manos a la cabeza y empezó a llorar y a decir “¿pero qué he hecho? ¿qué he hecho?”. Se puso de rodillas en el suelo y se apoyó sobre mis piernas para seguir llorando. No pude hacer otra cosa que acariciarle el pelo… Le quería tanto… Me pidió perdón infinitas veces y se pasó la noche abrazado a mí. Hicimos el amor y fue precioso, todo volvía a ser como al principio. Volvió la magia a nuestra relación…
Sé que es difícil de entenderlo, diario, pero de verdad que Diego es el amor de mi vida. A veces se comporta de manera extraña, pero sabe reconocer sus errores y cuando estamos bien me cuida como el que más. Ojalá siga todo como esta última noche, ha sido increíble.

Te mantendré informado, ahora tengo que dejarte que he quedado con él. ¡Vamos a desayunar churros! ¡Hasta otro díaaaaa!

P.D. Zoe y Diego continuaron juntos a pesar de lo que ocurrió ese día y volvieron a suceder hechos como el narrado, prolongándose el calvario durante mucho tiempo, hasta el punto en el que nuestra protagonista no puedo escribir nunca más en este diario.

viernes, 6 de marzo de 2020

¿Qué está pasando?

¡Hola querido diario! 
Sé que llevo mucho tiempo sin escribirte pero la verdad es que se me había olvidado completamente ya que están pasando muchas cosas en mi vida ahora mismo… He decidido escribir aquí de nuevo porque están sucediendo cosas muy raras con Diego y necesito desahogarme con alguien. 

Mira, te cuento. Desde que empezamos a salir la verdad es que la cosa iba muy bien, era muy atento conmigo, me hacía muchos regalos, me acompañaba a todos lados, quedamos juntos todas las tardes… pero la cosa últimamente ha ido cambiando. Lleva unos días muy raro, quiere saber donde estoy todo el rato y con quien, a veces me coge el móvil y me revisa las conversaciones… Sabe que no me gusta que haga eso y hemos discutido varias veces por ello pero sigue haciendo lo mismo. 

Ayer quedé con unos amigos sin decirle nada a él porque quería pasar tiempo con ellos a solas y cuando se enteró al día siguiente por un amigo en común se pilló un enfado terrible. Por la tarde quedé con él en su casa a solas para hablar las cosas y solucionar todos nuestros problemas. Yo iba con la esperanza de que me pidiera perdón y todo volviera a ser como al principio, pero no fue así… Diego estaba muy muy cabreado y empezó a chillarme muchísimo. Cuando le pedí que bajara la voz y que se controlara me pegó una bofetada en la cara. En aquel momento me quedé helada y no sabía cómo actuar. Él reaccionó y se disculpó al momento, dijo que no sabía que había pasado pero que no quería hacerme daño, que se le había escapado, que no volverá a pasar… 
Yo no se que pensar, la verdad es que tengo miedo de vuelva a suceder y que la próxima vez sea peor. Ya he visto un aspecto de él que no me gusta nada y no se que hacer, porque le sigo queriendo  y quiero seguir con él, pero una cosa así… 
Bueno, igual lo mejor es dejarlo pasar y seguro que él tiene razón,  fue solo cosa del momento, no volverá a suceder. 

Te volveré a escribir para contarte todos los planes que hagamos juntos. ¡Hasta prontoooo!

jueves, 27 de febrero de 2020

Luna de miel

Querido diario, se que hace tiempo que no escribo, pero estoy tan ilusionada que ni me acuerdo. ¿Te acuerdas de Diego? Pues ahora estamos saliendo, no te imaginas lo contenta que estoy. Te voy a contar cómo fue nuestra primera cita. Yo estaba súper nerviosa, porque nunca había quedado a solas con un chico, me dijo de ir al parque que está al lado de mi casa, estuve media hora delante del armario pensando qué ponerme, solo para que él me viese guapa. Mientras me peinaba pensaba “¿y si me besa?, ¿de qué hablo con él?”, en fin, tonterías mías. Al final quedé con él, me temblaban las manos, me salía la risa nerviosa, es tan guapo… me preguntó por mí, hablamos horas, y al final me llevó a casa. Y así, todos los días. 

Poco a poco, lo que comenzó siendo una conversación por Instagram, acabó convirtiéndose en una historia de amor. Es un chico súper atento, cariñoso, me hace reír… estoy viviendo un cuento. Hacía tiempo que no me sentía así de bien, y todo es gracias a él. Estamos casi todos los días juntos, él viene a casa y se queda a dormir, nos vamos por ahí a pasar el día, comemos fuera... No quiero que esto termine nunca, estoy muy feliz. 

Realmente con él, me siento yo misma. Siento que me estoy enamorando, ¿qué podría estropear todo esto? 

Resultado de imagen de enamoramiento

lunes, 17 de febrero de 2020

Querido diario


Buenos días Querido Diario, hoy es el primer día que te escribo y estoy muy emocionada.  Da la casualidad de que hoy, 17 de febrero, ¡es mi cumpleaños! Este diario me lo regaló mi madre hace unos años, cuando era más pequeña, pero nunca me había apetecido escribir, pero… hoy vengo por aquí para contar algo muy especial que quería que supieras. Ayer, como cada viernes a la noche, salí con Lucía, Patri e Isma al bar de abajo a tomar algo y a ponernos al día. Pues, resulta que Isma trajo a uno de su equipo de fútbol, Diego. 

Nada más apareció, Lucía y Patri no podían parar de mirarle y cuchicheaban sobre él. A mí sinceramente no me llamó mucho la atención. Se sentaron con nosotras y empezamos a hablar con él para conocerle un poco mejor. Isma nos preguntó a ver qué queríamos tomar y yo como siempre me pedí un mosto. Mis amigas no paraban de hacerle preguntas y yo veía que se estaba empezando a sentir incómodo así que les dije que pararan. 

Bueno, lo que pasó después no importa, así fue como le conocí, pero ahora viene lo más interesante. Alrededor de las 12 nos separamos, yo me fui a casa, y al llegar me puse a ver Netflix en el ordenador. Me estaba empezando a quedar dormida y… “@diego02 ha solicitado seguirte”. Le acepté, le envié una solicitud de amistad y me fui a dormir. A la mañana siguiente me desperté y vi un mensaje de Diego: “Holaaa :)” Le contesté y a partir de ahí hablamos todos los días a todas horas, me ha dicho de quedar un par de veces y siempre le pongo excusas porque me da vergüenza estar a solas con él, pero creo que al final voy a ceder porque… ¡creo que me está empezando a gustar! Ay, no sé, bueno, ya te contaré al final a ver qué es lo que pasa… ¡Chaaaaooooooo!